La Melodía Embrujada de Mateo

Por: Espectro Oscuro

Mateo, entregado a su arte, no notó que los muertos también lo escuchaban.

La historia de un violinista y la última canción que cambió su destino para siempre…

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¿Alguna vez has escuchado una melodía tan hermosa que te provoca escalofríos? Ahora imagina que esa melodía no solo fuera bella… sino también maldita.

Mateo era un violinista prodigioso. Su talento era innegable, y sus presentaciones dejaban a todos con un nudo en la garganta. Pero tras su música se escondía una obsesión oscura: componer una obra tan perfecta que lo hiciera inmortal. No por la fama, sino por el arte… por trascender.

Una noche, Mateo escuchó un rumor inquietante: en una mansión abandonada a las afueras del pueblo, existía un libro de partituras que perteneció a Fausto Marín, un compositor legendario desaparecido tras escribir su última obra. Nadie sabía con certeza qué ocurrió, pero muchos aseguraban que su música estaba maldita.

La última partitura de Fausto Marín… ¿un legado o una condena?

Movido por la curiosidad —y su deseo irrenunciable de perfección— Mateo se adentró en la mansión con su violín y una linterna.

El interior era un testigo silencioso del olvido: polvo, instrumentos rotos, espejos resquebrajados. Y en el centro, sobre un viejo piano cubierto de telarañas, encontró el libro.

Mateo encontró el libro prohibido… y con él, selló su destino.

Las partituras estaban llenas de notas complejas, hipnóticas. Apenas empezó a tocar, sintió como si algo —o alguien— tomara control de su cuerpo. Las notas fluían solas, cada vez más hermosas… pero también más oscuras. A su alrededor, el ambiente se tornó helado. Y en los espejos, ya no estaba solo: figuras espectrales lo observaban en silencio.

Intentó detenerse. No pudo.

Sus dedos sangraban. Su cuerpo temblaba. Pero el violín no lo soltaba.

Fausto Marín nunca se fue. Solo aguardaba al próximo alma dispuesta a tocar su obra.

Desde la sombra, apareció Fausto Marín. No habló, pero Mateo lo escuchó en su mente:
“Ahora eres uno de nosotros. Tu música sonará aquí… por la eternidad.”

El último acorde llenó el salón. Después, silencio absoluto. Mateo nunca salió de la mansión.

Desde aquel día, muchos aseguran que, al pasar cerca de la casa, se puede escuchar una melodía triste, desgarradora, flotando entre las paredes rotas. Y si miras con atención a través de los cristales, podrías ver la silueta de un hombre, con un violín en la mano, tocando una canción… sin fin.

¿Te atreverías a escuchar la melodía maldita?

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¿Escucharías la melodía si la encontraras? Cuéntanos en los comentarios y no olvides visitar nuestro canal para suscribirte y para más historias como esta.

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